El enfoque en cualquier arte comienza como un todo, pero luego cambia a los detalles. Poner los ojos en un retrato exactamente correcto, el número específico de escalas en la sirena, o simplemente el ritmo correcto en la medida para llevar la canción al puente o el coro es algo en lo que el artista trabaja y luego se pregunta si hace una diferencia a la audiencia Hay algo más que se puede ver al observar partes del todo pero no los detalles. La forma de la cara o los ojos, la energía que la sirena expresa al bucear o las superficies, la sensación o mejora que le permite al músico pasar de una sección de la canción a la siguiente ofrece una perspectiva diferente. Intente alejarse de un enfoque estrecho, del detalle, y en su lugar, observe el tono, la forma de la línea o la emoción en la pieza.

A veces, para cerrar la crítica, necesitamos hacer algo inesperado. Escribir o dibujar sin mirar el papel o con los ojos cerrados puede ser una experiencia nueva. ¡Intenta escribir con tu mano no dominante o incluso dibuja el objeto al revés! Esto nos aleja de los detalles, lejos de tratar de hacerlo bien, y le pide a la Musa que venga a tocar. ¿Qué pasaría si tomáramos una fotografía con los ojos cerrados en lugar de la mirada intensa a través del visor? ¿Podríamos usar nuestro sentido del tacto para “sentir” dónde esculpir la madera o la piedra? ¿Qué pasa si cerramos los ojos mientras salteamos y usamos nuestro sentido del olfato? El censor quedaría aturdido en el silencio.

Si empezáramos con objetos simples y más grandes, con mayor facilidad, podríamos echarnos al pozo de la creatividad cuando cogíamos el carbón con nuestra mano dominante, enfocábamos la cámara o “veíamos” en qué podría convertirse la madera o la piedra. La variedad de objetos que utilizamos para inspirarnos da paso a cómo nos sentimos acerca de nuestro arte y cómo nos sentimos acerca de nosotros mismos. ¿Somos lo suficientemente valientes como para dibujar un árbol al revés? ¿Confiamos en nuestro museo que vale la pena capturar lo que apuntamos con nuestra cámara?

A veces de eso se trata tanto arte: tener el coraje de expresar lo que sentimos, lo que vemos, cómo interpretamos el mundo que nos rodea sin temor a las críticas o preguntándonos si alguien cuestionará nuestra verdad. Estos ejercicios alientan a nuestro artista interior a salir de la sombra de la crítica y bailar sobre nuestra imaginación. Hay poder para dejar atrás el miedo y hacer que la Musa se centre en el foco de atención, para ser vulnerable y saber que saldremos del otro lado en una sola pieza. No hay otra opción si queremos decir nuestra verdad a través de nuestro arte.

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