He notado algo interesante con algunos de mis clientes privados durante el último mes o dos. Nuestras sesiones de coaching han sido menos acerca de cómo crear su discurso real, y más acerca de entrenarlos para que se adueñen de su poder, sean realmente conscientes de su mensaje y cambien su forma de pensar sobre quiénes son y qué tienen para ofrecer.

Ellos han estado jugando pequeño. Se les ha asociado para que salgan a lo grande, cobren lo que valen y dejen que las personas vean la poderosa transformación que pueden proporcionar.

Realmente me ha llevado a pensar en lo importante que es nuestra mentalidad en nuestro desarrollo como oradores.

Tu juego pequeño no sirve a nadie!

No te sirve.

Usted está aquí por una razón. Decidiste ser orador, sanador, entrenador, empresario porque te apasiona lo que puedes ofrecer a las personas. Eres un apasionado de cómo puedes ayudar. Eres un apasionado de transformar vidas.

Sin embargo, para muchas personas, tienen este deseo dentro de ellos, pero se retienen. Sufren de “comparación-itis”. Se comparan con otros oradores, deciden que “no son tan buenos como tales” y se sabotean a sí mismos en pequeñas formas que suman un gran daño.

Son atribuibles a llegar y reservar conciertos oradores. Tienen miedo de ser realmente poderosos en el escenario. Ellos no entran en su mensaje de una manera grande.

O tienen una imagen propia que los hace preguntar: “¿Quién crees que eres para reclamar el estatus de experto y ponerte aquí?” Carecen de confianza, y eso llega a sus audiencias.

No sirve a las personas que puede ayudar.

Tu cliente ideal está luchando. Están teniendo problemas y desafíos que afectan sus negocios y sus vidas.

Tienes una solución a su problema. Puedes ser el puente de su lucha a su sueño.

Y si se retiene, no lo “posee”, sale y comparte su mensaje y ofrece sus servicios, les niega la oportunidad de obtener la transformación que ofrece.

Estás reteniendo su solución debido a tu propio miedo. Sus vidas no mejoran porque estas jugando pequeño.

“¡Animarse!”

Como dijo Cher en Moonstruck, “¡Sal de ahí!” Nunca ha habido un mejor momento para estar en su poder, poseer su experiencia, jugar un juego más grande y ofrecerle a su cliente ideal su transformación.

La gente necesita tu mensaje. Necesitan que tengas el coraje, la pasión y el impulso para ser un mensajero poderoso y brindarles soluciones.

Ellos necesitan inspiración. Ellos necesitan motivación. Necesitan herramientas.

¡Tráelo!

Así que te invito, no, te lo ruego, para que entres en tu mensaje y en tu poder a lo grande. Y os dejo con estas preguntas:

  • ¿Estás listo?
  • ¿Puedes controlarlo?
  • ¿Qué te detiene y te detiene?

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